domingo, 25 de noviembre de 2012

Probablemente a nadie le importe, pero este blog se clausura. Dado el poco movimiento del mismo y mi implicación en otros menesteres he decidido cerrar la persiana. ¿Volverá? Quién sabe. Si lo hizo Rocky Balboa todo es posible. Eso es lo que hay. Gracias a los han perdido su tiempo leyendo mis zarandajas. (eso sí, el libro sigue a la venta)

domingo, 15 de abril de 2012

El particular rincón de pensar





-Lo siento, pero no os la puedo dar. No lo toméis como algo personal, son convicciones morales.
-Pero por favor, no le cuesta ningún trabajo…
-Lo siento, de verdad, no me veáis como una criatura amargada de gusto acre. Son unos principios, y ojalá pudiera olvidarlos, y aunque no lo creáis os acompaña mi sentimiento de condescendencia.
-De nuevo se lo pido. No se imagina lo que puede representar para nosotros.
-Soy consciente de vuestro drama, pero no puedo ser testigo de tal desapego. Tenéis que asumir la responsabilidad de vuestros actos, porque no todo es un terreno fértil para el amor y el entusiasmo sin un efecto a tan desenfrenada causa. Sería un ser de una mezquindad detestable si pensara así y os la diera. Os digo que lo siento una vez más.

La pareja se levantó y abandonó la sala cabizbajos.

-¿Y ahora qué podemos hacer? Este tipo ha pasado de nosotros. Mamón… - resopló él
-Pues tal vez tenga razón… - pensó ella en voz alta-
-¿Cómo? Pero ¿estás loca?
-Tal vez tengamos que asumir las consecuencias de nuestros actos, y aunque las interrogaciones son vertiginosas, cargar con el peso de nuestra mala cabeza. El peso de unas contagiadas convicciones morales.
-¡Madre mía! ¡Ahora la confusión es absoluta! Tal vez vuestro pensamiento tenga una mínima justificación. Ya no sé lo que está bien o está mal, pero si sé que continuar sería una manera muy durar de pagar los pecados.
-Los pagaremos. Juntos. La existencia entera. A lo mejor esto es un don maravilloso, una demostración de amor que se materializa.

Él suspiró y calló.

El tiempo pasó y ese niño nació. Creció y fue criado con entusiasmo y devoción en el marco de esas convicciones morales que le permitieron nacer a pesar de la desesperación e ingenuidad nostálgica, gracias al apoyo de un amor entusiasta y desinteresado.
Hasta que la fatalidad le transformó, con fatales consecuencias y dejándolo en vísperas de un hundimiento inminente. La atracción oscura que lleva a la degradación convirtiéndose en la agonía de, paradójicamente, un tipo exento de convicciones morales. Tan oscuras que no reciclaba y, además, decía “diferencia” y “haiga”.

viernes, 30 de marzo de 2012


Sulfamidas continua violando los clásicos del cine.

viernes, 2 de marzo de 2012

SMS


SMS

Y de repente ella abrió de golpe la puerta y lo abrazó
- ¡Cariño, por ti he vuelto! Creía que tenía claro que debía dejarte, pero tu mensaje me hizo darme cuenta de mi error:

" T exo d - .No pued vivir sin tus cntsts llamads de tfn ni tus celos. Añoro hasta a tu madr. Q haré ahora?Tendr q buscar mujers en los bars q me curen l alma rota :( "

- La verdad es que yo también te echaba de menos. Esta vez nos va a ir todo mejor…ya verás.

En ese momento él cayó en la cuenta de lo complicado que era expresar la ironía en un sms.

domingo, 19 de febrero de 2012

Póngame una de cuarto y mitad de valor.


Siempre he tenido serios problemas para romper una relación. En realidad siempre he tenido problemas con las relaciones. Yo creo que relacionarme con gente me convierte a mí en peor persona. Asertividad que lo llaman algunos entendidos. Esto no es nuevo, y ya desde pequeño me costaba hacer frente a los demás niños del colegio. Sin ningún motivo aparente acudían a mí, y siempre en busca de provecho. Recuerdo todavía cuando al salir de la piscina mi madre me compraba un Frigodedo y mi vecinita venía corriendo a pedirme. Ella sabía con total seguridad que nunca iba a decirle que no, ya que a lo largo del verano había comprobado empíricamente mi incapacidad para negarme, así que sin hablar y con la mano temblorosa le ofrecía de mi helado, y ella, de un bocado, se comía todo el dedo. Una y otra vez se repetía la ecuación, y para mí la tarde estaba arruinada. El dedo era el culmen del frigopie. El dedo representa la Quintaesencia de los helados. Un frigopie sin dedo era para mí una entelelequia absurda. Y así continué durante el resto de mi infancia y adolescencia. Si hoy sigo aquí es debido al fracaso de la selección natural.
Al llegar a la universidad este tipo de problemas se agudizaron, porque al intrincado teorema había que añadirle otra x (una xx concretamente) y mis pocas expectativas por cumplir. Así, durante estos años, en los que todos me pedían apuntes que luego no me devolvían, conocí a una chica. Convencido con el tiempo de que no era para mí, intenté dejarla con un sms, para así no tener que verle la cara y sentir mi culpabilidad reflejada en sus ojos, pero no salió como esperaba, ya que me respondió con un emoticono de esos de dos puntos y un paréntesis :( y no tuve más remedio que volver con ella.
Al final terminó dejándome, como lo hicieron todas las siguientes. Solo tenían que percatarse de mi actitud pusilánime. Era lamentable, pero funcionaba. Para mí es muy fácil ser al que dejan, quedas libre de culpas y acabas siendo un héroe romántico.
Pero con esta chica eso no funcionaba, incluso creo que eso la atraía, así que tuve que tomar la iniciativa, y como sabía que no podría enfrentarme a ella me inventaría una mentira, cosa que me sería difícil porque siempre he nadado en el autoengaño.

-Cariño, creo que deberíamos dejarlo… Me han traslado a Alaska, así, de repente, y ya sabes lo complicadas que son las relaciones a distancia….
-No me importa. El frío es bueno para el cutis y los pingüinos son mi animal preferido.
-Si…pero es que ahora mismo me encuentro en un momento complicado y …
-Sabes que soy buena resolviendo sudokus y crucigramas.
-…tengo que encontrarme a mi mismo…
-Te dejo mi brújula
-Creo que soy gay…
-No me importa…

Nada funciona, así que solo podía tomar medidas desesperadas.

-El médico me ha dicho que me quedan dos meses de vida, y no quiero hacerte sufrir con una tragedia de esas proporciones, así que…
-¡A mí también! ¡Pasaremos nuestro últimos días juntos, mi amor…!


Pensé que ninguna excusa le valía, y que si la pobre iba a fallecer, quién era yo para darle ese disgusto,total, por un par de meses más…
Desde entonces han pasado dos años. Empiezo a sospechar que me engañaba…
El plan fue un error, como lo fue pensar que la temperatura no sería tan extrema en Alaska.

jueves, 26 de enero de 2012

Toma reinicio


El prólogo de esta historia me incluye a mí, una baqueta en un sitio extraño y un velatorio.
El prólogo lleva a la historia, que incluye una magdalena.
Yo soy la magdalena.
El karma me reencarnó en magdalena.
Estaba muerto, y la hora me llegó a deshora, sin remedio alguno se hizo un agujero en mi biografía, sin avisar, por delante o por atrás, en lenta inmovilidad que me atenazó. Creía que solo tenía una faringitis y que padecía de antigravedad, hasta que vi la luz. Al principio se apareció tenue como un candil, pero pronto se convirtió ante mí en con un esplendor cegador, tan brillante que casi me pone celoso, y desde ella, una voz aterciopelada me llamaba.
Pero siguiendo esa voz no había un paraíso, una verja con San Pedro recibiéndome, ni tan siquiera un barquero huraño con la mano estirada. Esa luz solo me llevaba a una cocina, y yo era la magdalena que acababan de sacar de la bolsa. Alguien no había rogado lo suficiente por mi alma.
Todo tiene una causa-efecto, y hubiera sido interesante conocer el punto de vista, sobre todo estético, de la intención de mi reconversión a fenómeno de repostería. Y no es que renegase de mi recién adquirido tórax marrón, pero la desagradable conversión a algo con tan mínima cohesión como la que tiene un cuerpo formado por migas, puede ser considerada a la hora de recolocar un alma como un desastre de negociación. Eso si, no se le puede tachar de poco original al que tuvo la idea. Aunque en realidad no conozco a nadie que se haya reencarnado, así que a lo mejor esta es la norma y en la rueda del karma todos tenemos una etapa de magdalena.
De todas maneras ya da igual, solo me queda el resto de mi vida para llorar como una magdalena. Pero ¿por qué dicen eso, si como magdalena carezco de glándulas lacrimales? ¿Y cuanto es la vida media de una magdalena? Tendré que soportar durante ese tiempo que me llamen “madalena” y “escriban magdalena” ¿quién rige el destino de una realidad tan loca? ¿por qué las normas de la reencarnación son tan arbitrarias y estúpidas?
Pero poco me duraron las dudas. El niño con hambre entró en la cocina, revolviéndolo todo como un huracán con ortodoncia, buscando algo de lo que dejar muestra en su aparato. Y fue cuando me vio. El era un niño de diez años que acababa de salir del colegio, y yo una apetecible magdalena solitaria en una encimera. Era una víctima en potencia de un hambre desaforada.
Me cogió con sus sucias manos y me miró, y en ese momento comprendí que iba a morir de nuevo, sin vivir haciéndolo bien. En realidad en una escueta vida en la que no había podido ni plantearme el no hacerlo. Tal vez podía acumulado buen karma para redimirme, apadrinando niños o plantando árboles. De hacerlo, hubiera plantado robles, son mis preferidos, y su manera es muy buena. Y si hubiera plantado muchos lo mismo hubiese acabado con el cambio climático. O quizás, puestos a hacer cosas importantes hubiera investigado hasta conseguir clonar unicornios, extintos desde Dios sabe cuando. Y en ese momento, cuando te pica y no te puedes arrascar es cuando te das cuenta de que no tienes brazos con lo que hacerlo y recuerdas las limitaciones de tu nuevo estado, y de que así, ni árboles, ni unicornios, ni gaitas. Que manera de desperdiciar mi tiempo. Mi último tiempo. Si pudiera pararlo y aprovecharlo mejor…Aprovecharlo mejor, que estupidez, si pudiera parar el tiempo lo usaría para cometer crímenes y fechorías con ánimo de lucro…. Ahora lo comprendo todo. Son ese tipo de pensamientos los que me condenaron a reencarne en postre.
Aunque si hubieran dado la oportunidad de escoger en que reencarnarme no sé lo que hubiera elegido. Tampoco conozco las bases y condiciones, y si forzosamente hay que reencarnarse en alimento o si también puedes reencarnarte en animal o cosa. Hubiera sido interesante probar a relacionarse de distintas manera antes de elegir, pero yo creo que seguramente hubiera dudado entre reencarnarme en medusa, Koala o Polly Jean Harvey. No es una decisión que se pueda tomar a la ligera, porque luego no dejarán cambiar. La vida está llena de personas ridículas y siempre me ha dado miedo ser una de ella. Claro, todo sería más fácil si supieses las instrucciones, porque tampoco sé si el número de reencarnaciones está limitado, como las vidas extras de un videojuego, o si lo de reencarnarse no tiene nada que ver con tus acciones, si no que se trata del premio de un sorteo en el que te obligan a participar.
En cualquier caso, poco me queda que elucubrar, pues el fin se acerca a mí en forma de breve digestión, y después del mordisco desapareceré en una elipsis temporal, así que antes de eso solo me queda disfrutar del breve tiempo que tuve forma de pecho. Que no digan que no hee sido siempre un sentimental, hasta el último bocado.

sábado, 14 de enero de 2012

Amín



Esa tarde Amín caminaba tranquilo bajo el sol. Tan tranquilo como se puede caminar por el árido terreno cuando tu país está en guerra desde que se llevaban las hombreras, pero cuando te has criado entre bombas y disparos el sonido de los helicópteros no te parece nada extraordinario, e incluso no eres consciente de ello, y piensas en cosas más importante, como por ejemplo en que será más rápido, si una gaviota o una paloma.
Ensimismado, Amín se detuvo a mirar cuán alto estaba el sol, pensando como de larga debería ser una cuerda que cayese desde su superficie hasta la tierra, cuando de repente oyó una voz que salia de entre las paredes derribadas:
-“stop!!” “don´t move!”
Amín miró sorprendido en esa dirección. Pudo comprenderlo gracias al poco inglés que sabía, cuando de entre los escombros apareció un soldado. Era uno de esos Cascos Azules que de vez en cuando les daban arroz y con los que se hacían fotos que luego intercambiaban (era lo más parecido a los cromos de la liga que podían tener)
-“don´t move, don´t move!!” repetía, mientras con la camisa se secaba el sudor de la frente.
- “There is a bomb…”
El pobre Amín se había parado justo encima de una mina abandonada. No podía creerlo. En la inmensidad de la llanura, en una zona donde no dejaban de transitar carros y personas, y a él no se le ocurre otra cosa que plantarse encima de una mina abandona.
- “be quiet. I´ll bring help…” Y el tipo del casco azul se dio la vuelta y empezó a parlotear, haciendo aspavientos con su walkie.
Amín suspiró resignado.
Se puso a pensar en otras cosas, como si ignorando a la mina esta fuera a desaparecer de allí, cuando el ruido de un convoy de coches del ejército lo arrancó de sus pensamientos, cosa que francamente le molestó, pues se estaba imaginando a si mismo con bigote.
Del convoy comenzaran a bajarse soldados en perfecto orden y comenzaron a ordenarse alrededor de él. Unos montaron una especie de barriada, otros desalojaron a los curiosos, dos señores con gafas empezaron a sacar un muestrario de herramientas al lado suya. Le resultaba curioso ver como las armaban. Siempre le habían gustado los mecanos, pero no pudo terminar de verlos. Una chica empezó a ponerle maquillaje y arreglarlo. Perfectamente despeinado. Según parecía iban a sacarlo en las noticias y tenía que lucir en pantalla
Comenzaba a gustarle la situación.
Delante de él una reportera, a la que se le marcaba el tanga, comenzó a transmitir en directo la entrañable desdicha de un niño somalí que tuvo el infortunio de pararse sobre una mina antipersona. Amín se dio cuenta de las posibilidades financieras que el amarillismo le podía proporcionar, y colaboró aumentando el drama de la situación poniendo la cara más compungida que pudo improvisar.
A pesar de los intentos de los Cascos Azules cada vez había más curiosos alrededor, mirando desde sus balcones y colándose entre los escombros. Vecinos que nunca le habían saludado, e incluso otros niños que no le caían bien se acercaban por allí. Cuando la reportera sexi terminó su retransmisión otros soldados llegaron agasajándole con zumos, caramelos y haciéndole aire con una vieja carpeta. Se sentía como una estrella. Se imaginaba como lo entrevistarían en programas de televisión. Su cara en la vallas publicitarias anunciado leche con un bigote blanco sobre el labio y saliendo de gira con U2. El momento era mágico, los cuidados unidireccionales, cuando de repente el técnico que revisaba la mina arrojó sus herramientas al suelo y moviendo los brazos empezó a gritar.
“it´s not dangerous! Is broken! Come back home, guys!”

La gente comenzó a dispersarse, los soldados a recoger los bártulos. La reportera del tanga se arregló la falda y se encendió un cigarro, mientras su compañero guardaba las cámaras. Su momento de gloria había acabado.
Todos los visitantes se fueron por donde habían vuelto y los curiosos, que antes aparecían en todos los rincones, volvieron al amparo de sus hogares para protegerse del sol vespertino.
Amín no se fue a casa. Se quedó quieto sobre la mina hasta que cayó la noche, contrariado, porque nunca había salido en un fotograma de nada y la sensación le gustaba.
Se sentía raro. Estaba triste, como una piñata rota en el suelo y con un arco en el entrecejo, con ganas de beber como un bellaco y mentir como un cosaco.
No lo sabía, pero esa es la sensación que tenían todos los niños prodigio olvidados